domingo, 7 de noviembre de 2021

 

Monseñor  Águedo Felipe Alvarado



     Nació en Piedra Colorada, caserío del Municipio Bobare, el 5 de febrero de 1845. Fueron sus padres don Rafael Alvarado y doña Gracia Liscano, quiboreños. Estudió primeras letras en Bobare con el señor Ignacio Partidas y posteriormente con el  señor  Rafael Giménez Alvarado, quiboreño también, quien por motivos político, había a asilarse en casa de los padres del niño, en Bobare.

          Cuando estalló la Guerra de la Federación, don Rafael Alvarado tuvo que abandonar lo que poseía en este pueblo y llevarse la familia para Quíbor. Esto redundó en  provecho espiritual del futuro Obispo  pues en esta población ingresó en el magnífico plantel que allí tenía establecido el Maestro· Mateo Liscano Torres. Además de las materias corrientes, estudió el joven Alvarado música vocal e instrumental en la clase que regentaba don Saturniño Rodríguez. Al mismo tiempo, entró a servir como acólito en la Iglesia Parroquial. Bajo la dirección del Cura, Presbítero Br. Rafael: María Briceño, empezó su carrera eclesiástica y cuando la Visita Pastoral del Ilmo. Arzobispo Guevara y Lira, le confirió éste la tonsura y las cuatro órdenes menores en el templo de N. S. de Altagracia de Quíbor, el 13 de noviembre de 1864. Atraído cada vez más por la vocación sacerdotal, trasladóse a Caracas el año siguiente y el 1 de septiembre comenzó un Curso de Filosofía en el Seminario Tridentino, obteniendo tres años después el grado de bachiller.

Recibió el Subdiaconado de manos del Arzobispo Guevara y Lira, el 30 de agosto de 1869. El Obispo Diez lo hizo Diácono y luego Presbítero, en Barquisimeto, el año de 1872. Cantó su primera misa en la Iglesia Parroquial de Quíbor, el 1 de septiembre de ese mismo año. Todavía era Cura de allí el mismo Padre Briceño, a quien de niño había servido como acólito. Hay una discrepancia entre los biógrafos del Ilmo.  Sr. Alvarado, respecto al año de su ordenación y de su primera misa. Unos dicen que fue en 1872; el doctor Simón Wohnsiedler escribe 1871.

Fue nombrado Teniente Cura de Yaritagua. En 1873 partió para Caracas a recibir el grado de Doctor en Ciencias Eclesiásticas. Luego regresó a Barquisimeto y fue nombrado Cura de las Parroquias de Cubiro y San Miguel. Entre las obras que realizó en Cubiro figura la casa cural que construyó. Es “la primera casa de portón” que existió en dicho pueblo.

Tres años después, 1877, fue designado Cura-Coadjutor de Quíbor.

Según la tradición, el primer templo de esta población, era una capilla con techo de paja, antigua; en 1808, el Pbro. José Pío Anzola, Cura a la sazón, acometió la empresa de construir un templo de tejas, con tres naves y pilares de madera. Hallábase ya en ruinas cuando llegó como Coadjutor el Padre Alvarado. A los seis meses de llegar, obtuvo del Obispo y del Cura el consentimiento para demoler esta vieja Iglesia y edificar en su lugar la que existe actualmente, la cual fue terminada el 1 de diciembre de 1881. La bendición fue aplazada para el 23 de enero del año siguiente, a fin de que coincidiera con las fiestas patronales de Quíbor. Para entonces el Padre Briceño había fallecido ya y el Obispo Diez nombró cura en propiedad de la Parroquia, al Presbítero doctor Alvarado. Estuvo sirviéndola hasta el año de 1886 en que se le cambió para la Parroquia de la Concepción, de Barquisimeto.

El 12 de mayo de 1900 fue nombrado Provisor y Vicario General del Obispado y Deán de la Iglesia Catedral; en noviembre de ese mismo año, elevósele a Vicario Capitular por muerte del Obispo Diez. Estando en ejercicio de este cargo, el Congreso Nacional lo eligió el 15 de junio de 1910 para Obispo de la Diócesis. Aceptado por Roma, fue consagrado por el excelentísimo señor José Aversa, Delegado Apostólico, en Caracas, el 6 de noviembre del mismo año.

Entre las obras realizadas por el Ilmo. Sr. Alvarado durante su actuación al frente del Obispado, se destacan la fundación del Seminario de Santo Tomás de Aquino, la venida de las Hermanitas de los Pobres, para que fundaran el Asilo del Corazón de Jesús en Barquisimeto; puso también toda su influencia e interés en la fundación de los Colegios de las Hermanas de San José de Tarbes y de los Hermanos Cristianos, en esta ciudad; esto, no siendo aún Obispo, sino Vicario Capitular.

En Barquisimeto se recuerda con gratitud su abnegada actuación durante los terribles días de las guerras civiles, cuando la ciudad de Barquisimeto era asediada.

Alvarado fue entonces el padre -amoroso, respetado y querido por los combatientes de uno y otro bando. Llegó hasta servir de parlamentario, en unión de don Federico Ramos y de don Eduardo Lindheimer.

Siendo todavía Vicario Capitular tomó parte en la redacción de la Instrucción Pastoral del Episcopado venezolano, dada  en Caracas en 1904.

Anciano ya, falleció este virtuosísimo Prelado en Barquisimeto, el 26 de septiembre de 1926.Su muerte fue hondamente sentida por todos. Entre sus grandes méritos, entre todas las virtudes que poseyó, sobresalían la dulzura, la humildad, la afabilidad de su carácter, el amor cristiano para con el prójimo. Las amarguras y contrariedades de la vida le hallaron siempre sonriente. Nada pudieron, ni aun la vejez misma, contra la eterna jovialidad de su corazón. Así, a su manera, dentro de la Religión, sin salirse de su centro, conoció y practicó lo que Gil Fortoul ha llamado el arte de embellecer la vida.

El Obispo Alvarado la embelleció con sus virtudes, con su jovialidad, con su humildad y Su afabilidad para con todos. Supo ser bueno, amable y útil.



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